Andrés Waissman es considerado una figura emblemática del universo simbólico del Arte Contemporáneo Latinoamericano. Su obra se sitúa en la escena de las artes visuales de los últimos años con una imagen singular. Hundiendo sus raíces en la realidad inmediata y su tiempo, sus pinturas dejan de lado la expresión pura en favor de la comunicación; no son meras crónicas ficticias de acontecimientos, sino un posicionamiento real en el mundo contemporáneo. Sus obras no son descriptivas, sino más bien teóricas.