
Inauguración el 26 de enero de 2018, a las 19h30 (evento gratuito);
Una acción real y una proyección poética se articulan durante el tiempo de una cena en la que el artista y los invitados subvierten sus perspectivas como sujetos en una balanza, la de una acción de consumo material, espiritual y creativo.
Los participantes comen, tocan y beben, interactuando como modelos, espectadores y actores que pueden escenificar con su propio cuerpo, con otros participantes y con los objetos de la mesa, la pintura, naturaleza muerta efímera, que se proyecta en vivo sobre la pared.
El lienzo en su función utilitaria de mantel pintado al óleo se proyecta sobre la pared como un cosmos que sintetiza un universo con 2 perspectivas: una inmanente y otra trascendente.
El tiempo de lo grande, consumido, digerido, orgánico, táctil y visible, o el tiempo de lo pequeño, del conjunto de todas las partes en el cuadro proyectado, es la dimensión armónica que el arte ha aprendido durante milenios a contemplar como un valor fundamental de nuestra supervivencia humana, en una armonía deseada.
