Mireia Cifuentes viajó varios años por Europa y Asia, donde descubrió su vocación por la pintura. En 1992 se trasladó a Barcelona para dedicarse exclusivamente a esta disciplina. Aunque es principalmente autodidacta, ha realizado seminarios con Gloría Muñoz y Teresa Llácer, dedicando los primeros años de su aprendizaje al estudio de la figura humana y del paisaje natural. Más tarde, la curiosidad por experimentar con diferentes materiales la llevó a trabajar con técnicas de grabado y escultura artística en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona.